Créditos y Derechos de la Imagen: Nick Fritz
Texto: Keighley Rockcliffe (NASA GSFC, UMBC CSST, CRESST II) (Para una versión de mayor resolución haga clic sobre la imagen y para una con viñetas vea acá)
Hace más de 1000 años, el astrónomo persa Abd al-Rahman al-Sufi publicó el registro más antiguo conocido de la humanidad acerca de la Galaxia de Andrómeda en «El Libro de las Estrellas Fijas» (Biblioteca Bodleian MS. Marsh 144 p. 167). 800 años más tarde, Andrómeda se convirtió en la 31ª entrada en el «Catálogo de Nebulosas y Cúmulos Estelares» de Charles Messier. Pasando desde «una nube pequeña» a «nebulosa» y ahora conocida como nuestra galaxia importante más cercana, Andrómeda ha permanecido como un objeto astronómico fundamental. La imagen de hoy, tomada a lo largo de 202 horas, muestra qué tan lejos hemos llegado en nuestra habilidad para observar a nuestra vecina. Las nubes difusas en rojo y azul son principalmente hidrógeno y oxígeno ionizados en planos más cercanos bien adentro de nuestra Vía Láctea. Nubes rosadas-rojizas de hidrógeno ionizado por la luz energética de estrellas jóvenes delinean los brazos espirales polvorientos de la galaxia. M32 y M110 son galaxias satélites mostradas acá orbitando a la más grande Andrómeda. A pesar de su largo historial de observaciones pasando de antiguos ojos sin ayuda a telescopios modernos, Andrómeda todavía mantiene incontables secretos que los astrónomos continuarán buscando, incluyendo el cómo las galaxias se fusionan y evolucionan, y también la naturaleza de la materia oscura en la que residen las galaxias.
Fuente: Astronomy Picture of the Day (APOD)
