Marzo 23, 2020. Desde las Pléyades hasta el Bucle de Eridano.

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Créditos y Derechos de la Imagen: Hirofumi Okubo

Si se le queda viendo a una parcela del cielo interesante suficiente tiempo, ¿se verá diferente? En el caso de los cúmulos estelares de las Pléyades y las Híadas — y las regiones circundantes — la respuesta es: sí, muy diferentes. Las exposiciones de larga duración con una cámara, revelan una intrincada red de gas y polvo interestelar entretejidos, que previamente era invisible no sólo al ojo, sino a las imágenes de exposición más baja. En el mosaico amplio y profundo mostrado acá, el polvo resalta espectacularmente, con el familiar cúmulo estelar de las Pléyades visible como el parche azulado cerca de la parte superior de la imagen. Azul es el color de las estrellas más masivas de las Pléyades, cuya luz distintiva se refleja desde el fino polvo cercano. Arriba a la izquierda está el cúmulo estelar de las Híadas, rodeando a la brillante, anaranjada y más cercana estrella Aldebarán. Una nebulosa de emisión de resplandor rojizo resalta la parte baja de la imagen, incluyendo el curvado listón rojo vertical conocido como el Bucle de Eridano. Las abundantes nubes de polvo aparecen típicamente con un color pardo claro y están salpicadas con estrellas sin relación.

Fuente: Astronomy Picture of the Day (APOD).