El cielo de enero para binoculares

Asteroide Vesta

Tomado de BinocularSky Newsletter.

El 2020 llegó a su final con escasas oportunidades para que los salvadoreños aficionados a observar y escudriñar el cielo nocturno pudieran disfrutar de la luz antigua emanada de lejanos objetos en el universo. El 2021 no ha iniciado con buen pie, pero siempre es buen momento para prepararnos, para estar listos a aprovechar cualquier área de cielo despejado con nuestros prácticos binoculares. Así es que acá está parte de la propuesta que Steve Tonkin nos comparte en su boletín No. 110 enero/2021.

El Cielo profundo.

Collinder 70

Collinder 70

Sobre el este, temprano en la noche, podemos disfrutar de uno de los objetos Messier más conocidos, el M45, conocido también como “Las Pléyades” o las «Siete Hermanas». Con unos muy buenos cielos y mínima contaminación lumínica, podemos encontrar al cúmulo NGC2158 muy cercano a otro de los cúmulos del catálogo de Messier, el M35, a los pies de Géminis. Cerca de ahí, en el vecindario de Aldebarán, nos encontramos otro cúmulo abierto, el NGC 1647, que si Ud. está de frente al este, se hallaría abajo a la izquierda de Aldebarán. Ese también es buen momento para dar un vistazo al cúmulo abierto Collinder 70 en el cinturón de la constelación de Orión. Ya que estamos en el lugar, recreémonos con la doble pulsante Betelgeuse, que marca uno de los hombros de Orión, y con Sirio, otra estrella doble en la constelación del Can Mayor, y la más brillante del cielo nocturno. En esta misma constelación está M41, un cúmulo abierto fácil de encontrar, conocido por algunos como “La pequeña colmena”.

En la constelación de Puppis (La Popa del Barco) podemos observar otro par de cúmulos abiertos: M46 y M47.

Si preferimos observar bajo hacia el este, podemos disfrutar de un cúmulo muy fácil de encontrar, M44, en la constelación de Cáncer, conocido como “El Pesebre”. En la misma constelación está M67, llamado también el cúmulo del Pacman.

Cadena de Markarian

Cadena de Markarian

Ya entrada la noche, luego de las 11 p.m., si tenemos despejado el norte, entonces podemos buscar el par de galaxias M81 y M82 en la constelación de la Osa Mayor; es un par con el que podemos practicar la técnica de la visión lateral para verlas más claramente.

Para la media noche o un poco más tarde, con muy buenas condiciones de cielo, podemos abordar el reto de buscar dos tríos de galaxias en la constelación de Leo: M95/M96/M105 y M65/M66/NGC3628. También podemos intentar encontrar la Cadena de Markarian, una aparente línea de galaxias en el cúmulo de Virgo; por tratarse de objetos más tenues será mejor utilizar unos binoculares de unos 70mm de diámetro y visión lateral.

Asteroide Vesta

Asteroide Vesta

También en este mes, en la constelación de Leo, podremos encontrar a 4 Vesta, el segundo asteroide con más masa del cinturón de asteroides, se estima que tiene el 9% de la masa de todo el cinturón, y con sus 530 kilómetros de diámetro es el tercero en tamaño. Por ser el asteroide más brillante podremos disfrutar de él a lo largo del mes, alcanzando una magnitud de 6.9 a finales de enero.

Durante enero la Vía Láctea de invierno está alta en el cielo para la parte final de la noche, por lo que muchos cúmulos abiertos están visibles. Por otro lado, si queremos ver otras galaxias es necesario ver fuera del plano de nuestra galaxia; sin embargo, la Galaxia de Andrómeda, M31, está muy cerca de ese plano por lo cual podemos encontrarla con mucha facilidad, aunque si quiere verla, tendrá que hacerlo en el lapso desde el anochecer hasta las 10:30 p.m., más o menos, pues luego se oculta sobre el noroeste.

Lluvia de meteoros.
Las Cuadrántidas serán la primera lluvia de meteoros del año, pero por coincidir con una Luna gibosa y menguante, será difícil ver muchos destellos. Esta lluvia tiene un pico muy acotado, apenas de unas seis horas, que se estima será para la tarde del tercer día de este mes. La mayoría de los meteoros de las lluvias de estrellas corresponden a despojos dejados por algún comenta, pero los de las Cuadrántidas se originan por los restos de un asteroide, el 2003 EH. En esta publicación encontramos más información.


Recuerde,
aprenda a ubicarse en la Tierra para no perderse en el cielo.
Alicia Alvarenga Conde
Socia de ASTRO