Adiós a un ícono de la astronomía: el radiotelescopio de Arecibo

Créditos de la imagen: Debora Martorell

La faz de la Luna es evidencia milenaria y silenciosa de la frecuencia con la que suceden impactos de asteroides en el Sistema Solar. Nuestro planeta no está a salvo de ello, constantemente están chocando contra nuestra atmósfera cuerpos muy pequeños que no representan mayor peligro. Sin embargo, si bien la probabilidad es muy baja, el impacto de un asteroide grande traería consecuencias muy severas e incluso catastróficas para nuestra civilización y la naturaleza entera. Así, la defensa planetaria es el arte de mitigar las amenazas de impacto que los asteroides cercanos suponen para la Tierra.

Los efectos del impacto de un asteroide en la Tierra dependen de muchos factores, la distancia, el lugar del impacto, la trayectoria, las propiedades físicas del asteroide, etc. La diferencia entre esto y un terremoto, otro fenómeno potencialmente catastrófico, es que tenemos tecnología disponible para mitigar la amenaza del impacto de un asteroide. Dentro de esta tecnología se encontraba el radiotelescopio del National Astronomy and Ionosphere Center (NAIC), más conocido como «Observatorio de Arecibo«, en Puerto Rico.

Radiotelescopio en Arecibo, Puerto Rico

Radiotelescopio en Arecibo, Puerto Rico

Este fue el radiotelescopio más grande jamás construido, hasta antes de 1975. Su plato principal de 305 metros  de diámetro, uno de los únicos dos sistemas de esta naturaleza en el planeta, recolectaba datos radioastronómicos, sobre aeronomía terrestre y de estudios planetarios con radar. La antena convergente era la más grande y curvada del mundo, lo que le aportaba una gran capacidad de recepción de ondas electromagnéticas. La superficie de la antena estaba formada por cerca de 40 mil paneles de aluminio perforado. La plataforma poseía una vía giratoria sobre la cual se montaba la antena de recepción, los reflectores secundarios y terciarios. Esto le permitía al telescopio observar cualquier región del cielo en un cono de 40 grados alrededor del cenit local (entre -1 y 38 grados de declinación). Su ubicación en el planeta, Puerto Rico, le permitía observar todos los planetas del Sistema Solar.

Su vida

Su construcción fue iniciada, en el verano de 1960, por el profesor William E. Gordon de la Universidad Cornell, y su apertura oficial se dio a finales de 1963. Experimentó varias modificaciones, algunas de las más notables fueron en 1974 y en 1997.

La década de 2010 provocó preocupación entre los ingenieros estructurales, pues varios huracanes y tormentas fueron minando poco a poco a este gigante. El huracán María provocó la ruptura de una línea de alimentación que cayó sobre el plato principal, dañando algunos paneles; este se consideró un daño mínimo, pero dio visos de lo que fue el destino final. En agosto de 2020, luego del paso de la tormenta tropical Isaías, se rompió uno de los cables que soportaba la plataforma de unas 900 toneladas, lo que ocasionó varios daños, incluido un corte de más de 30 m en el plato reflector. Para inicios de noviembre de 2020 ya se había encargado el repuesto para reemplazar el cable, pero la rotura de un segundo cable, que también rompió parte del plato, tiró por la borda la intención de repararlo. Posteriormente, luego de considerar tres evaluaciones técnicas independientes, el 19 de noviembre la National Science Foundation (NSF, Fundación Nacional para la Ciencia) anunció que había girado la orden de un desmantelamiento controlado que evitara daños en las instalaciones circundantes. Mientras se diseñaba la ruta más adecuada para efectuar su desmantelamiento, en la mañana del 1 de diciembre de 2020, se rompió el tercer cable del radiotelescopio provocando un daño estructural irreparable a este ícono de la astronomía moderna.

El Observatorio de Arecibo deja importantes participaciones en el conocimiento astronómico: fue empleado para determinar el período de rotación de Mercurio; desde ahí se tomó la primera fotografía de un asteroide, el (4769) Castalia; permitió descubrir el púlsar PSR B1257+12 y los dos primeros planetas extrasolares; se utilizó para observar al asteroide (29075) 1950 DA; fue la fuente de datos del proyecto SETI; y desde ahí se envió un mensaje a hacia otro mundo, hacia el cúmulo globular M13.

La astronomía latinoamericana y mundial está de luto.

Fuentes:
https://www.esa.int/Safety_Security/Hera/Planetary_defence
https://www.space.com/arecibo-observatory-loss-for-planetary-defense-asteroids?utm_source=notification
https://es.wikipedia.org/wiki/Radiotelescopio_de_Arecibo
https://www.space.com/arecibo-observatory-radio-telescope-to-be-destroyed