Créditos y Derechos de la Imagen: William Vrbasso
Texto: Keighley Rockcliffe (NASA GSFC, UMBC CSST, CRESST II) (Para una versión de mayor resolución haga clic sobre la imagen)
Un lobo oscuro yace en goma. No, ¡No es un acertijo! La imagen de hoy presenta a la Nebulosa del Lobo Oscuro (Sandqvuis-Lindroos 17), una nube de polvo siniestra incrustada dentro de la Nebulosa Gum 55 (RCW 113) en la constelación del Escorpión. Mientras que el polvo es un estorbo para nosotros, sirve un papel en crear las condiciones necesarias para que nazcan las estrellas. El Lobo Oscuro absorbe la intensa luz ultravioleta y visible emitida por estrellas jóvenes en la Gum 55 y la re-emite a longitudes de onda más largas, principalmente en el infrarrojo. Esto previene que la luz de alta energía caliente al gas en la región. Cuando una región de gas está suficientemente fría, la gravedad toma las riendas y causa que el gas colapse en una estrella. El polvo no sólo actúa como un termostato interestelar, sino que también es el escenario para el encuentro azaroso de los átomos de hidrógeno simples para formar hidrógeno molecular, los bloques constructivos de las estrellas. El aparentemente siniestro Lobo Oscuro es en realidad un precursor de la vida cósmica.
Fuente: Astronomy Picture of the Day (APOD)
