Créditos y Derechos de la Imagen: Raffaele Calcagno
Texto: Keighley Rockcliffe (NASA GSFC, UMBC CSST, CRESST II) (Para ver una versión más detallada haga clic sobre la imagen)
Las rosas son rojas, las nebulosas también, y este regalo de San Valentín es una vista impresionante. Fotografiada acá está una vista preciosa de la Nebulosa Roseta (NGC 2237): una floración cósmica de estrellas jóvenes brillantes asentada encima de un tallo de gas caliente resplandeciente. Las motas blanco-azuladas de la rosa están entre las estrellas más luminosas en la galaxia, con algunas de ellas ardiendo millones de veces más brillantes que el Sol. Sus vientos estelares esculpen la afamada forma de rosa al empujar el gas y polvo lejos del centro. Aunque sólo de unos pocos millones de años de edad, estas estrellas masivas está ya acercándose al final de sus vidas, mientras que las estrellas más débiles incrustadas dentro de la nebulosa arderán por miles de millones de años por venir. Los vibrantes tonos de rojo vienen del gas hidrógeno ionizado por la luz ultravioleta proveniente de las estrellas jóvenes. El centro blanco-azulado de la rosa está mapeado por color para indicar la presencia de oxígeno similarmente ionizado. La Nebulosa Roseta nos recuerda la belleza y transformación entretejidas en la tela del universo.
Fuente: Astronomy Picture of the Day.
