Noviembre 25, 2019. NGC 6995: La Nebulosa del Murciélago.

Créditos y Derechos de la Imagen: Josep Drudis

¿Ve ese murciélago? Está allí, embrujando a este acercamiento cósmico de la parte oriental de la Nebulosa del Velo. La Nebulosa del Velo misma es un remanente de supernova grande, los restos en expansión de la explosión mortal de una estrella masiva. Mientra que el Velo es aproximadamente circular en su forma, y cubre casi 3 grados en el cielo en dirección de la constelación del Cisne (Cygnus), la Nebulosa del Murciélago, NGC 6995, abarca sólo 1/2 grado, casi el tamaño aparente de la Luna. Eso se traduce en unos 12 años luz de ancho a la distancia estimada al Velo, unos reconfortantes 1,400 años luz del planeta Tierra. En esta composición de datos de imagen registrados a través de filtros de bandas angosta y ancha, la emisión de los átomos de hidrógeno dentro del remanente se muestra en rojo con fuertes emisiones de oxígeno y nitrógeno mostradas en tonos de azul. Por supuesto, en la parte occidental del Velo se halla otra aparición de la temporada: la Nebulosa Escoba de Bruja.

Fuente: Astronomy Picture of the Day (APOD).

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