4 thoughts on “Origen del nombre de las constelaciones

  1. Claudia Mercedes Riveros Mendoza says:

    Necesito conocer sobre el origen y el nombre de las constelaciones para una exposición con niños de primaria.
    Gracias

    1. Ricardo Lewy says:

      La mayoría se asignaron en la época griega, que fue la de mayor esplendor de la astronomía en la antigüedad, y tienen su origen en la costumbre de los marineros griegos que recorrían el mediterráneo. Por eso casi todas corresponden a personajes mitológicos griegos y a animales típicos de esta zona (el cisne, el delfín, la serpiente…).
      Los babilonios tenían sus propias constelaciones, y los egipcios las suyas (igual que chinos, incas, mayas, hindues…); todos ellos veían en la situación de los puntos, y con mucha imaginación, las figuras a las que estaban acostumbrados. No es tanto que “vieran” un toro, por ejemplo, sino que eran formas de poder recordar las constelaciones para orientarse en el mar, sobre todo. Las que perduraron en la cultura occidental fueron las griegas, recogidas por el griego alejandrino Claudio Ptolomeo en el siglo I, que se extendieron por todo el mundo romano y de éste tras la destrucción de conocimiento que supuso el cristianismo de la alta edad media, pasó de nuevo a través de los árabes al conjunto de la Europa medieval y moderna. Las conocidas por aquel entonces son todas de origen griego excepto las 12 del zodiaco (las que atraviesa el sol), que tienen origen babilonio (mucho más antiguo) y que eran también usadas tal cual por los griegos. El nombre de éstas fue latinizado al pasar a Europa, al igual que los que representaban a animales o figuras naturales, mientras que todas las otras constelaciones ptolemaicas tienen nombre de personajes mitológicos griegos (Pegaso, Andrómeda, Perseo, Centauro, Orión, Hércules, etc.) tal y como se usaban ya en la tradición marinera griega que recogió y normalizó Ptolomeo.
      Las constelaciones del hemisferio sur no se empezaron a observar hasta pasado el siglo XV, en que los navegantes europeos pudieron verlas por primera vez. En el siglo XVII empiezan a sugerirse agrupaciones en constelaciones y nombres por distintos cartógrafos (la hidra, la cruz, el unicornio, etc.)
      Había diferentes formas según distintas tradiciones de delimitar y nombrar algunas constelaciones en el sur, hasta que en 1928 la Unión Astronómica Internacional estableció el mapa definitivo y estandarizado con las 88 constelaciones tal y como las conocemos actualmente (el cual en la parte visible desde el hemisferio norte es casi idéntico al plano de constelaciones establecido por Claudio Ptolomeo, que contenía sólo las 48 situadas más al norte).

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